No hace falta que tengas todo claro para empezar.
Podemos empezar por una conversación.
Si estás leyendo esto, probablemente te esté pasando algo que ya intentaste resolver de distintas maneras… y no funcionó. Pero hay algo que sigue ahí. Y por eso estás acá.
No hace falta que tengas todo resuelto para dar el primer paso. Empezar no significa comprometerte con un proceso entero desde el día uno: significa, simplemente, tener una primera conversación. Así de simple funciona.
Coordinamos una llamada inicial gratuita: una conversación de aproximadamente 20 a 40 minutos.
Conversamos sobre lo que te está pasando y resolvemos todas las dudas que tengas.
Evaluamos juntos si este espacio es adecuado para vos. Sin compromiso. Sin presión.
Si ambos estamos de acuerdo, coordinamos la primera sesión, presencial o virtual.
Una conversación tranquila, a tu ritmo. No hace falta que prepares nada: traé lo que tengas para contar.
Está bien: no tenés que decidir nada ahora. La llamada inicial existe justamente para eso. Para conocernos, para que puedas hacer preguntas y para evaluar juntos si este espacio tiene sentido para vos.
No espero que tengas todo claro, ni que me cuentes toda tu historia, ni que sepas exactamente qué necesitás. Podemos empezar simplemente por una conversación.
Empezar terapia no significa comprometerte con todo un proceso desde el primer día. Significa, simplemente, dar un primer paso.Coordinar una llamada inicial gratuita
En general recomiendo comenzar con una frecuencia semanal. La confianza y el trabajo terapéutico suelen construirse mejor cuando existe cierta continuidad.
Trabajo principalmente de manera presencial. También realizo sesiones virtuales para personas que viven lejos o fuera del país. En algunos casos es posible combinar ambas modalidades.
No hay ningún compromiso de iniciar un proceso después de la llamada. Podés tomarte el tiempo que necesites para decidir.
Te lo voy a decir con honestidad y, cuando sea posible, te orientaré hacia otro profesional o institución que considere más adecuada para tu situación.
Las sesiones son de tiempo variable: no todas duran lo mismo, sino lo que resulte oportuno ese día en función de lo que traigas para contar. Puede ir de 30 a 50 minutos.
Si decidimos avanzar, buscaremos juntos un día y horario fijo que funcione para ambos.
Intentos por tu cuenta
Seguir adelante como siempre, pensando que con el tiempo se iba a pasar.
Quizás intentaste entender qué te ocurre, buscando respuestas en libros, redes sociales o incluso preguntándole a la inteligencia artificial.
Seguramente hablaste con personas cercanas: tu pareja, un amigo, tu mamá.
Y, en el fondo, te repetís el mismo discurso de siempre:
Tal vez, probaste distraerte, llenar tu tiempo con ocupaciones, o seguir como si nada pasara.
Y aunque algunas cosas ayudan por un rato…
El malestar vuelve.
Como si hubiera algo tuyo que insiste. Algo que todavía no encontró su lugar.
A veces ni siquiera sabés exactamente qué te pasa.
Pero sí sabés que ya no querés seguir sintiéndote así.
“
No sé exactamente qué te está pasando. Pero, si llegaste hasta esta página, probablemente ya hiciste muchos intentos para resolverlo por tu cuenta.
Y quizás empezás a sospechar que hay ciertas cosas que no se resuelven solamente con voluntad.
Muchas personas llegan después de experiencias donde no se sintieron del todo escuchadas, comprendidas o cómodas. Y otras llegan simplemente porque sienten que ya no quieren seguir atravesando solas aquello que les está pasando.
Mi trabajo no es darte recetas mágicas. Ni decirte cómo tenés que vivir tu vida. Ni ofrecer respuestas rápidas para problemas complejos. Tampoco espero que vengas con todo claro. O con explicaciones perfectas.
Podés empezar diciendo simplemente: “Hay algo que no está bien y no sé exactamente qué es.”
Mi trabajo consiste en ofrecerte un espacio donde puedas hablar de aquello que hoy te preocupa, te angustia o te genera malestar.
Un espacio para frenar la exigencia de tener todo resuelto.
Porque el cambio real no aparece cuando encontramos una solución inmediata.
Aparece cuando encontrás un lugar seguro para poner en palabras lo que te ocurre y empezar a relacionarte de otra manera con eso que hoy te hace sufrir.
Mandame un mensaje“Nunca ni una sola vez me sentí juzgada.”
“Nunca me dijo cuál era mi camino a tomar. Me guiaba en mi propio proceso.”
“Me ayudó a ver las partes de mí misma con las que ni yo quería estar.”
“Más que darme un lugar seguro, me hizo descubrir que yo también soy mi propio lugar seguro.”
Muchas personas llegan atravesando situaciones que les generan sufrimiento y, poco a poco, empiezan a descubrir nuevas maneras de relacionarse con eso que les pasa. No porque alguien les diga qué hacer. Sino porque encuentran un lugar donde pueden pensar, poner en palabras aquello que les ocurre y construir herramientas propias.
Mi trabajo consiste en acompañar ese proceso. Con escucha, paciencia y respeto por los tiempos singulares de cada persona.
Si sentís que podría ayudarte, podemos empezar por una conversación. No hace falta decidir nada hoy. La llamada inicial es gratuita y sin compromiso.
Mandame un mensaje
Creo que nadie conoce mejor la experiencia de una persona que ella misma.
Por eso no entiendo la terapia como un lugar donde alguien viene a recibir respuestas sobre cómo debería vivir su vida.
Cada historia es singular. Y siempre hay algo de la experiencia de una persona que no puede reducirse a diagnósticos, categorías o explicaciones rápidas.
Mi trabajo consiste en escuchar, acompañar y ayudar a que aquello que hoy genera sufrimiento pueda empezar a desplegarse en palabras.
No porque yo tenga las respuestas. Sino porque muchas veces las personas saben mucho más de lo que creen sobre aquello que les ocurre, aunque todavía no puedan verlo con claridad.
No puedo prometerte que aquello que hoy te hace sufrir desaparezca de un día para el otro. Lo que sí puedo ofrecerte es un espacio para que empieces a relacionarte de otra manera con eso que hoy ocupa tanto lugar en tu vida.